¿Cuántas puertas tiene mi avión?
Probablemente, los que hayamos volado en un avión deberíamos saber la respuesta a esa pregunta, pero lo cierto es que yo soy incapaz de dar una respuesta con la certeza necesaria y, probablemente, a vosotros os sucederá lo mismo.
En todos los vuelos que realizamos escuchamos la explicación de los asistentes de vuelo pero luego somos incapaces de recordarlo. Con este ejemplo ilustró Roger Schank su idea sobre la escuela y los métodos de enseñanza en la entrevista concedida a Eduard Punset para el programa Redes de TVE y que podéis ver y escuchar en el siguiente video.
A decir verdad, las palabras de Roger Schank no me dicen nada nuevo pero me han servido para volver a reflexionar sobre la persistencia de métodos inútiles en nuestra labor diaria. ¿Qué demonios es lo que hace que tantos miles de docentes, aún a sabiendas de las carencias de la metodología utilizada, sigamos basándonos mayoritariamente en ella?, ¿qué nos impide embarcarnos en nuevas experiencias y romper el círculo vicioso en el que nos movemos?, si coincidimos en que lo que tenemos es malo, ¿qué vamos a perder por intentar nuevas fórmulas?…
Pues problamente en la propia metodología esté la respuesta. Me explico. Yo estoy cansado de leer y ecuchar a expertos explicando todo tipo de teorías pero me falta la práctica, la mía y la de mis compañeros. Es decir, si todos coincidimos en que se aprende mucho más practicando y que dicho aprendizaje es mucho más significativo, ¿porqué no vemos, salvo excepciones, más experiencias de otros compañeros?, ¿porqué no somos nosotros mismos los que echamos a andar y a aprender? Más práxis puede ser la solución.
Por otra parte, leo el artículo de Unberto Eco y me veo obligado a repetir algo que ya lo he dicho en más de una ocasión: los ordenadores no son la solución para el sistema educativo, al menos no son la única solución. Los profesores no somos meros transmisores de conocimiento (esa función sí la puede sustituir internet), sino que debemos formar personas libres a las que debemos transmitir el gusto por aprender y la capacidad crítica ante el alubión (des)informativo que afecta a nuestra sociedad. Para ello, la ayuda de los recursos TIC la considero necesaria, pero su uso debe responder a un objetivo meridianamente claro. De no hacerlo, correremos el riesgo de trasladar a los ordenadores la misma metodología.
Volviendo al tema que nos ocupa, yo apuesto por una metodología centrada en la resolución de problemas, orientada por proyectos y en la que el conocimiento fluye en todo tipo de redes generadas por los alumnos, los profesores, los especialistas, la sociedad en definitiva. Es más que probable que en esa apuesta cometa numerosos errores, pero estoy dispuesto a asumirlos ya que, en la actualidad, gran parte de la metodología que utilizo es un claro error y soy consciente de ello. Por ello, sería un irresponsable si no hiciese nada por solucionar la situación actual. La decisión ya la he tomado y aunque me va a suponer un trabajo añadido, voy a dar el paso y voy a procurar que mis alumnos se acerquen hacia la base de esa piramide de la imagen superior. Espero poder conseguirlo.
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Reflexiones


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