Quintos

Yo pertenezco a la generación nacida a finales de los 50 y primeros de los 60. Concretamente, soy de aquellos que estrenaron y padecieron la EGB y sus fichas. También estrenamos el BUP con sus maratonianos horarios de 7 clases diarias y dos días de 8 horas. Supongo que pretenderían que recuperásemos lo perdido con aquellas fichas llenas de preguntas tipo test.
Bien, dicho esto, os pongo en situación. Celebración de todos los nacidos en el año 61 en la localidad donde vivimos. En la misma coincidimos muchos amigos que durante años no nos veíamos y otros muchos que ya los había olvidado. Pero esto de la deformación profesional me lleva a juntarme con dos colegas de profesión. Ella, trabajadora en un centro público, él, empleado en un centro concertado religioso.
Tras los prolegómenos de rigor y varias anécdotas sin importancia, no perdimos la ocasión para comentar nuestras vivencias, nuestras ilusiones, decepciones… Lo normal en estos casos. Y yo, que soy un obseso, no se me ocurre otra cosa que mentar las TIC. Abrí la caja de los truenos. Mi colega varón demostró ser un tecnófobo y me reconoció que pretende seguir sin adentrarse en ese mundo mientras no le quede otro remedio. Y aún así, tratará de hacer lo mínimo posible. Ella, en cambio, no tenía una actitud tan hostil pero igualmente reconoció que apenas utiliza los ordenadores y cuando lo hace, es para redactar textos. Internet, lo justito.
Ante ese panorama me mostré bastante reservado y traté de sonsacarles las razones que podían esconderse tras su actitud. Por lo que pude escucharles puedo decir que ninguno de ellos ha adoptado dicha actitud por vivencias personales relacionadas directamente con las TIC. En ambos casos detecté unas dosis de hartazgo por diferentes motivos, todos ellos relacionados con su escasa perspectiva laboral. Me daban a entender que no tenían motivación en su trabajo ya que su perspectiva no pasaba de asumir algún cargo directivo en sus centros. Concretamente, ella afirmó hacer lo menos posible para que sus compañeros jamás le incluyan en el equipo directivo.
El cachondeo fue total cuando yo les comenté que además de pertenecer al equipo directivo de mi centro, era un “loco de las TIC” y que eso para mi era una fuente inagotable de motivación. Os podéis imaginar la cara con la que me miraban. Yo creo que desde ese día están más convencidos de que tengo un problema. Curiosamente, los que a lo largo de la jornada más me hablaron de internet, me pidieron el correo electrónico, me pidieron información sobre aplicaciones… fueron quienes se dedican a temas totalmente ajenos al mundo educativo.
Tras los tragos y la resaca de rigor (ya no estamos para esos trotes), lejos de olvidar la conversación con mis colegas, comencé a darle vueltas a sus palabras y a lo vivido en esa bonita jornada. Trabajadores del metal, de la construcción, comerciantes, sanitarios… utilizan los recursos de internet con bastante asiduidad (aunque manifestaban un escaso conocimiento de cuestiones tales como el RSS, los agregadores…) mientras que trabajadores de la enseñanza los rechazan y prácticamente huyen de ellos. ¿Porqué?, ¿Será esta la razón?, lo que me comentaron de escaquearse ¿será para evitar esto?.
En cualquier caso, resulta curioso que en nuestro sector se den tantos casos de tecnofobia. ¿No os parece?
Etiquetas:
Reflexiones


Suscribir vía Feedburner






Hace ilusión volver a ver a las viejas amistades de muy jóvenes y comentar cómo estamos, familia, trabajo,… y cuáles son nuestros intereses actuales.
La tecnofobía está muy ligada a la inseguridad por experimentar. Estoy mejor y me encuentro más seguro repitiendo lo que sé cómo funciona, que comenzar a un camino incierto.
Cuando empecé con los blogs no tenía ni idea de RSS, agregadores, y un montón de términos más. Pero tenía muy claro que quería embarcarme en un tinglado que suponía iba a tener mucho potencial. No me arrepiento y este camino no tiene vuelta atrás.
Lo difícil es convencer de esto a otros compañeros y compañeras. Más que convencer a los cercanos estoy encontrando afinidades en la lejanía a través de la Red, a través de los blogs.
Saludos
Hola Isidro:
Tienes razón. El hecho de volver a ver a las viejas amistades es algo que merece la pena y muy bonito.
Lo que pretendía transmitir era el hecho de que mientras que los compañeros que han encarrilado sus vidas en otros sectores laborales, independientemente de su conocimiento técnico, utilizan sin ningún prejuicio los recursos que nos ofrece la red, es curioso que la gente que se dedica a la educación sea la que manifieste un nivel de rechazo superior a la media.
Algo debe funcionar mal en educación para que compañeros nuestros adopten esa actitud. Los que llevamos cierto tiempo en este barco sabemos de el potencial de las Nuevas Tecnologías y no podemos imaginarnos un futuro sin su presencia en nuestro trabajo diario. Sin embargo, otros parecen no verlo o no querer verlo.
También tienes razón en lo que comentas sobre las afinidades que vamos encontrando a través de la red. Lo malo es que nuestros compañeros tecnófobos no nos visitan.
Deja un comentario